Método que te servirá para ahorrar. Cómo evitar el efecto Diderot

El escritor francés Diderot

No sabía de este fenómeno hasta hace poco, y lo cierto es que yo peco mucho de esto. Pero vamos por partes, ¿qué es el efecto Diderot? Se llama así por un filósofo con ese mismo nombre que escribió varios ensayos, entre ellos está “Lamentos por vestir una bata vieja”. Y es que en este relato, al protagonista le regalan una bata nueva de color escarlata. Al principio le encanta y está muy contento. Pero pronto se da cuenta de que los muebles no hacen honor a la bata, y empieza a cambiar su vieja silla de paja por una butaca de piel, su escritorio viejo y desgastado por uno nuevo y caro…y así con todo hasta que se arruina. La fábula concluye diciendo “Era el amo de mi vieja bata” – dice Diderot- “pero soy el esclavo de la nueva. Cuidado con la contaminación de la riqueza repentina. El hombre pobre puede prescindir de las apariencias, pero el rico está siempre bajo presión.”

No es que me haya pasado esto exactamente, no soy mucho de intentar aparentar. Pero sí de comprar más cosas de las que debo cuando me da por empezar algo. Por ejemplo, el año pasado fui al camino de Santiago, y aunque me intenté controlar muchísimo y mirar cosas en rebajas para no gastarme demasiado, al final me compré una mochila pequeña, un pantalón, unas sandalias de montaña, los palos no porque nos los dejaron pero sino me los hubiera comprado… ¿Lo he vuelto a utilizar? No. Y así con todo, cuando empecé a correr fui a por unas zapatillas, pero claro una camiseta que transpire es más cómoda así que también, y unas mallas, que el pantalón de chandal que tengo ya está viejo. ¡Ah! Y un cronómetro… Lo dejé, volví a tener otro amago de correr (esa vez ya si que no me compré nada), y lo volví a dejar.

En fin, esta historia puede tener varias lecturas, bien lo que quiere decir el famoso Diderot con la rueda en la que te metes tú sólo por querer aparentar, o bien, en unos gastos que llevan a otros (a veces necesarios, pero otros muchos no). Por

El efecto Diderot, aparte de hacernos gastar dinero, nos hace acumular un sin fin de cosas.

ejemplo si te quieres comprar un móvil y te pones 200€ de presupuesto porque quieres que sea medianamente bueno. Si eres verdaderamente responsable, te comprarás uno que entre en ese presupuesto (aunque a lo mejor ya empiezas gastando algo más porque por 50€ más tienes otro mucho mejor). Pero ¿vas a tener un maravilloso móvil que te ha costado 200€ y no le vas a poner funda?¿Y un cristal templado para proteger la pantalla? Creo que la funda y el cristal, aunque no son necesarios para el funcionamiento del móvil, son compras inteligentes porque golpes se puede dar, y te puedes ahorrar mucho más de lo que vale arreglarlo con un pequeño gasto en protegerlo. Pero amigo, ya te pasaste. Incluso si respetaste en un principio el presupuesto, con esto ya lo has sobrepasado.

Y esto pasa con cualquier cosa, un viaje, una casa (ni te cuento la de gastos extra que puede tener), un vestido (seguro que le compraras un accesorio o zapatos a juego 😉 ) y un largo etcétera.

¿Entonces qué podemos hacer para evitar el efecto Diderot?

Lo primero, siendo conscientes ya es bastante porque puedes evitarlo, antes al no saberlo podías caer más fácilmente.

Lo segundo es tenerlo en cuenta a la hora de realizar las cuentas. Si son extras necesarios, cuenta con ellos antes de comprar de manera que entre todo en el presupuesto. Y si realmente no es necesario, no te lo compres. Si quieres empezar a correr y necesitas unas zapatillas, adelante. Pero sólo eso. Cualquier pantalón y camiseta cómodos que tengas por casa te vale. Y si ves que te gusta y te lo quieres tomar en serio puedes ir añadiendo cosas pero siempre con cuidado de no meterte en la espiral de gastos porque puede ser infinita. Te sorprenderías de la cantidad de cosas que se pueden comprar para cualquier actividad que quieras hacer. Antes de comprar siempre pregúntate si es realmente necesario, si le vas a dar un buen uso o es sólo un capricho.

Tampoco quiero desanimarte y que te quedes en casa sin hacer cosas nuevas o que te apetecen por miedo a gastar dinero. No es ese el objetivo, el objetivo es ser feliz y estar en tu casa amargado con tal de no gastar no te va a hacer feliz. Pero no llegar a final de mes tampoco te hará muy feliz que digamos. Entonces lo que debes hacer es encontrar un punto medio. Si eres como yo, muy de querer aprender cosas nuevas, el mundo de la segunda mano te abre una oportunidad de probar aquello que quieres sin necesidad de hacer una inversión tan grande. Además de si lo pruebas y no te gusta, volverlo a vender y recuperar algo de la inversión (pero nunca se recupera por entero. Así que si no es algo que verdaderamente quieras, no comprar es la mejor manera de ahorrar). O en algunos casos puedes incluso alquilar. Si quieres esquiar por ejemplo, puedes alquilar todo el equipo, no caigas en el error de comprarte todo porque lo mismo esquías una vez al año y eso si eres muy asiduo…¿te merece la pena? O si te han invitado a una boda y eres de las que quiere ir de estreno, puedes alquilar el vestido y los accesorios. Ahorras dinero, llevas tu vestido nuevo y todo a juego y luego no te ocupa espacio en el armario.

Como ves hay un mundo entre el todo o nada, se trata de encontrar un punto en el medio que te permita sentirte cómodo económicamente. 😉

Método que te servirá para ahorrar. Cómo evitar el efecto Diderot
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