La importancia del tiempo para una vida plena y feliz

La importancia del tiempo para una vida plena y feliz

Si hay algo que me llevo de Londres es lo claro que me ha quedado la importancia de tener tiempo libre y lo que hacer con él. Para mi ha sido un nuevo estilo de vida, luego más adelante explico por qué digo esto. Como esta ciudad es tan cambiante, he tenido jornadas laborales más largas y más cortas, y sé la diferencia que supone tener más tiempo libre a no tenerlo.

En esta cultura donde está tan implantado el dinero, escribo este post para que reflexionemos si verdaderamente eso está por encima de tu vida, que al fin y al cabo es tu tiempo, y te doy algunos consejos sobre cómo ir ganando ese preciado tan valioso que a veces dejamos descuidado. Y si te convenzo lo suficiente puede que pases de preguntar ¿Cuánto ganas? A preguntar ¿Cuánto tiempo libre tienes? 😉

1. ¿Por qué es tan importante el tiempo?

La respuesta a esto es muy simple el dinero se puede ganar, el tiempo no. El tiempo es lo único que pasa y no vuelve. Puedes tomar decisiones que sean equivocadas y rectificar, puedes tener más conocimientos o habilidades en lo que sea si te lo propones, pero el tiempo por mucho que sepas o por mucho que tengas no vuelve.

Lo bueno del tiempo es que, a priori, todos nacemos con él, da igual lo ricos o pobres que seamos. Somos nosotros los que con nuestras decisiones vamos ocupándolo. Por esto es de vital importancia seleccionar en qué quieres emplear ese preciado tiempo que te ha sido regalado.

2. ¿Cómo ahorrar tiempo en las tareas del día a día?

Vale, el tiempo es importante. Pero también lo es una buena vida y sana. Si comes pizza porque es muy rápido de hacer, te vas a hacer daño a la larga en tu cuerpo, y tu tiempo se acortará más tarde o más temprano por las enfermedades que supone no tener una vida saludable.

Así que, hay que buscar un balance que te permita dedicarle un tiempo a esas tareas más pesadas pero que sea el mínimo posible.

Por ejemplo, a la hora de cocinar haz grandes cantidades, de manera que se pueda congelar o te dure para varios días. De esta manera si un día llegas cansado y no te apetece lo único que tienes que hacer es abrir el congelador y descongelar lo que te apetezca.

En cuanto a la limpieza, no hay otro secreto que tener pocas cosas y ensuciar poco. Cuanta menos ropa tengas menos tiempo tendrás que dedicar a limpiarla, plancharla y ordenarla. Lo mismo con los elementos decorativos. Si tu estantería está llena de cosas, limpiar el polvo va a ser mucho más pesado que si optamos por tenerla libre. Y si cuando llegues a casa, en vez de dejar el abrigo de cualquier manera, lo dejas en su sitio, te será mucho más fácil mantener un orden en casa (esto sé que cuesta muchísimo, yo soy muy desordenada también, pero piensa que es algo que te cuesta un minuto o menos y hace que tu casa se vea mejor y no tengas que pegarte una paliza un día a recoger todo).

Truco de limpieza y orden

Selecciona las cosas que realmente quieres tener y deshazte de lo que ya no te guste o ya no te sirva.

Esto no es más que el famoso método Marie Kondo que tanto está de moda ahora. Si no sabes lo que es, te dejo su libro y vídeos para que te vayas enterando. Es muy radical en algunas cosas, pero está bien leerlo para aplicar las cosas a tu manera y a tu estilo de vida.

3. El tiempo en el trabajo

Nos guste o no pertenecemos a una sociedad capitalista, con sus cosas buenas y sus cosas malas. Lo malo es que para todo se necesita dinero, lo que nos hace necesitar un trabajo, que yo diría que es el 90% del problema de la infelicidad en el mundo.

Desde que tengo memoria todos me han dicho que me tenía que buscar un trabajo que me haga feliz para que “no tengas que trabajar en toda tu vida”. Basándose en que si te gusta y te hace feliz, no lo sentirás como trabajo. Pero no han tenido en cuenta que en la vida no es todo como uno quiere, que todo tiene su lado malo, y yo aún no he encontrado nada que me motive lo suficiente para dedicarle 40 horas a la semana (lo digo porque es la jornada laboral completa por ley en España). Porque en todos los trabajos del mundo tienes que soportar a un jefe, sea el que sea (si eres autónomo, tu jefe será el cliente) y porque todos los trabajos tienen algo malo que con el paso de los años va quemando y quemando aún más.

En Londres he tenido la oportunidad de probar diferentes turnos en el trabajo y resulta que trabajando 8 horas 3 días a la semana en una tienda (que nada tenía que ver con lo que yo me había planteado como mi trabajo ideal) he sido más feliz y he hecho muchísimas más cosas en mi tiempo libre que trabajando 5 días en España de algo que más o menos tenía que ver con lo que había estudiado (no era exactamente pero se acercaba bastante más que la tienda).

Esto ha hecho que cambie mi modo de pensar, para mi una jornada laboral de 40 horas queda descartada sea del trabajo que sea. Y más cuando implica una rutina, de x días x horas todos los días lo mismo. Eso acaba con la cabeza de cualquiera. Llegas de trabajar sin ganas, sin ilusiones, simplemente pensando que al día siguiente te toca otra vez más de lo mismo.

Yo prefiero mil veces un trabajo que me deje mucho tiempo libre, aunque gane menos que con uno de 40, y bajar mi nivel de vida. Y ese tiempo libre dedicarlo a mi pareja, a mi familia, a mi misma, a mis aficiones…a vivir.

A la hora de elegir un trabajo, no dejes de calcular lo que ganas por hora y el tiempo libre que te deja. El trabajo con el que más ganes y más tiempo te deje, ese será tu caballo ganador.

4. El tiempo como valor: reduce tu nivel de vida.

Deja de pensar en el tiempo como los minutos y los segundos. Calcula lo que ganas a la hora y cuando vayas a comprar algo reflexiona cuánto tiempo te ha costado ganar el dinero para comprar eso que tienes en la mano. ¿De verdad piensas que esa camiseta vale un día o una hora de tu tiempo? Si es que sí, adelante. Si es que no, es que quizá era algo innecesario.

Esto se aplica no sólo a lo que compramos, sino a nuestro estilo de vida. El lugar donde vivamos, lo lejos que esté del trabajo, si seleccionamos ir en coche o en transporte público…todo hará que al final de mes necesites más o menos dinero. Cuanto más barata sea la vida (alquiler, compra, transporte, etc) y menos cosas necesites, menos te hará falta a final de mes, lo que te dará más libertad.

Piensa en las cosas que te hacen felices e invierte en ellas, ¿Qué prefieres viajar o comprar un coche? ¿Comer en un restaurante 5 estrellas o un ordenador nuevo? No hay respuestas malas ni buenas, se trata simplemente de hacer una selección. Cuantas menos cosas necesites para ser feliz, menos tiempo tendrás que dedicar a ganar el dinero para ellas.

Pero ojo, no se trata de ser un tacaño, no comas una zanahoria si lo que te apetece es un buen filete. Porque al final con la zanahoria vas a estar amargado y pensando en lo rico que estaría el filete. Si inviertes bien en lo que quieres, no estarás anhelando nada porque ya tienes lo que te hace feliz.

5. Tiempo para relacionarse

Como ya hemos dicho, el tiempo es algo caduco. Entonces igual que seleccionas bien en qué gastas el dinero para no tener que trabajar conseguirlo, ¿Por qué no seleccionar tus amistades? (la familia o los compañeros de trabajo ya es más complicado) Si esa persona te hace sentir mal de alguna manera, siempre acabáis discutiendo o sólo te aporta cosas negativas, aléjate. Es un tiempo precioso que podrías dedicar a otra persona por la que sí sientas afecto o a ti mismo.

6. Tiempo a uno mismo

El punto anterior, me lleva a este. Diría que el más olvidado y el más importante. Es muy bonito estar con la familia y los amigos, pero con la persona que tienes que contar es contigo. Porque el secreto de todo esto, es que si no te encuentras bien contigo mismo, da igual lo que tengas y da igual con quien estés, nunca vas a estar satisfecho.

  • Cuida tu cuerpo

Sólo tenemos un cuerpo y no lo podemos cambiar, porque si lo hicieras ya no serías tú. Acéptate con tus virtudes y tus defectos, aliméntate bien y haz algo de ejercicio.

  • Cuida tu mente

Ya lo decían los griegos “Mente sana en cuerpo sano”. Párate un tiempo a reflexionar, en qué punto estás en tu vida, en si eres feliz, si hay algo que desearías cambiar…pero también nútrela. La mente, al igual que el cuerpo, necesita actividad. Lee novelas o temas que te interesen, aprende algo nuevo, escribe, pinta, colorea…lo que sea, pero mantén activo ese motor tan importante en nosotros. Hablo de la mente y el conocimiento mucho más extensamente en este otro post.

¿Y tú qué piensas de todo esto? ¿Tienes mucho tiempo libre? ¿En qué lo empleas? No dudes en ponerlo en comentarios. Y si te ha encantado el post, pues no seas egoísta y compártelo 😉

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La importancia de tener un hobby o afición y algunas ideas para que encuentres el tuyo

La importancia de tener un hobby o afición y algunas ideas para que encuentres el tuyo

Hace años, cuando mi pareja y yo nos estábamos empezando a conocer, me preguntó algo muy normal pero que a mi me dejó pensando: ¿Qué te gusta? Os preguntaréis cómo algo tan simple me dejó en blanco, algo me gustaría… Pues lo cierto es que no tenía un especial interés por nada. Lo único que podía decir era un grupo de música que se llamaba el canto del loco, pero poco más.

Si me lo preguntaran ahora diría que me gusta escribir, pintar acuarela, me encanta ver buenas películas, sé cómo elegirlas y el estilo que me gustan (siempre se puede una equivocar, pero ya no veo películas al tun tun). Me encanta pasear sobretodo con música y con solecito dándome en la cara, me gusta ir a museos o galerías sobretodo de arte impresionista, hacer fotos de vez en cuando. Y pienso que una de las cosas que puede marcar la diferencia en un viaje es la comida, es decir, comer de local y cosas caseras.

¿Y eso? ¿Cómo pasas de que no te guste nada a que te gusten tantas cosas? Pues probando. Hay cosas que he probado y no me ha llamado tanto la atención (correr a mi no me engancha por ejemplo), pero después de probarlo puedo decir que no me ha gustado. Sin probarlo es imposible. Y ahora que tengo tantas cosas que me gustan, me siento mucho más realizada, mucho más viva y más feliz. Que no es que antes fuera infeliz, pero era un vacío andante.

Y que conste que no hago estas cosas todos los días, porque tiendo a ser vaga y a veces me paso toda la tarde viendo cosas en el ordenador. Pero cuando siento la cabeza embotada o que me aburro y quiero hacer algo aunque no sé qué, me pongo a pintar o a escribir (ya sea para el blog, para el libro o en un cuaderno que tengo para mi). Me doy un paseo o incluso hay veces que me apetece ir a un museo (esto hace años era impensable en mi porque me parecía aburrido). Y esto lo he conseguido a base de leer sobre cosas que tuviera curiosidad o probando directamente. Aprovechaos de internet, es una base de datos enorme con un montón de información sobre muchísimas cosas. Y sobretodo, si vuestra afición es algo que no necesitéis a nadie mejor, porque así lo podéis hacer cuando queráis sin depender de algo o alguien.

Ideas de cosas que se pueden convertir en hobby:

1. Deporte

Empezamos por algo fácil de pensar, cualquier deporte, desde zumba hasta deportes tipo squash, baloncesto, etc. Ya sólo este punto es enorme, pero yo no soy muy de deporte así que no os puedo orientar mucho.

2. Escribir

No hace falta escribir una novela, puedes escribir en un cuaderno para ti donde pongas cómo te sientes o lo que piensas sobre algo. A mi me ayuda muchísimo a poner en orden mis ideas, a darme cuenta de cosas sobre mi (porque no te paras a pensar en ellas, pero al escribir van saliendo sin que te des cuenta). Para mi es hasta terapéutico. Y por supuesto escribir historias o poemas también puedes.

3. Dibujar

Si es a lápiz, lo único que necesitas es papel y el propio lápiz. Nada más fácil. Y hay un montón de tutoriales por internet para aprender a dibujar desde cero. Un truco es en vez de mirar una vez lo que quieras dibujar, míralo por cada milímetro que vayas avanzando con el lápiz. Te llevará más tiempo, pero te quedará mejor.

Este es uno de los ejemplos que podrás encontrar de tutorial para principiante.

4. Acuarela

Es lo que he empezado hace poco y debo decir que es muy agradecida. Cualquier cosa sencilla que hagas queda bonita por el efecto que tiene, y es un arte más rápido que el dibujo a lápiz. Bueno, te puedes estar lo que quieras, pero puedes ver algo aparente más rápidamente que con el lápiz, que requiere de más técnica para que quede bonito. Y con la cantidad de tutoriales que hay por youtube vas a mejorar rápidamente, te lo digo yo que soy muy impaciente en empezar a ver resultados y cuando algo no se me da bien enseguida me canso (como me pasó con el dibujo a lápiz 🙂 )

Estos son algunos de los tutoriales que yo seguí para las acuarelas, pero hay muchísimos. Como veréis el parecido del tutorial con lo que yo he hecho no tiene nada que ver, pero lo importante es intentarlo y ver tus progresos:

5. Flores o jardinería

Aquí en Londres lo primero que te encuentras cuando entras en los supermercados son flores, y mucha gente tiene flores en las ventanas. Tú puedes hacer lo mismo, si no tienes jardín o te da pereza porque lleva mucho trabajo, puedes elegir una ventana, un espacio pequeño o una planta en el salón que tengas que cuidar. Tu casa se verá más alegre y tú orgullosa de que eso está ahí gracias a ti.

6. Cuidarte

Esto no es un hobby, pero es algo que hace que te sientas mejor porque te ves mejor. Echarte cremas o mascarillas, darte baños de espuma o con esencias que relajen… Puedes buscar recetas por internet de mascarillas caseras si las cremas te parecen caras. 

Yo no soy muy de maquillarme, pero últimamente procuro cuidarme un poquito para tener mejor aspecto. Uso un champú y acondicionador de argán para el pelo, que me lo deja muy bien y a parte, al no tener sulfatos ni siliconas, no me daña el cuero cabelludo y ya no me pica ni tengo caspa. Y para la cara estoy usando dos cremas de bella aurora una para la noche y otra para el día. Busca los productos que te vayan bien a ti, y verás que si hay diferencia.

Truco

Si te rodeas de gente que haga una actividad determinada, lees sobre el tema o ves vídeos de gente que lo hace y lo explica, poco a poco te irá picando la curiosidad y querrás saber más, querrás aprender, o intentarlo. Así que si en principio no se te ocurre nada, empápate de tu alrededor y deja que contagien su pasión y sus ganas. Porque intentar algo con ganas de mejorar o con una persona que sea tu inspiración, no es lo mismo que intentarlo “por si cae la breva”.

7. Estudiar carrera a distancia

Si sientes esa espinita de no haber terminado la carrera o no haber ido a la universidad directamente, ahora tienes la posibilidad de ir a la universidad a distancia si no tienes mucho tiempo, o a la presencial de toda la vida. Puedes tomártelo a la velocidad que quieras, porque ya no es algo que te urja (si has estado sin carrera hasta ahora, puedes seguir estando, pero cuando la acabes te sentirás orgullosa de ti).

Yo prefiero ser autodidacta, porque mis intereses van variando y no me gusta memorizar sino entender, y para eso necesito hacerlo a mi manera y no a la que imponen los institutos o universidades, pero hay gente que prefiere la disciplina del día a día, y tener el profesor para resolver dudas. Ambas opciones son igual de válidas.

8. Leer

Tanto novelas como información. Las cosas se disfrutan mucho más cuando sabes de ellas. Yo disfruto mucho más del cine y del arte desde que leo sobre eso. También puedes atreverte con filosofía pero eso despacito y cuando estés muy concentrada, porque tratar de leer como si fuera una novela, es ilógico porque no te va a servir más que para aburrirte. Puedes empezar con Savater que es un filósofo actual y se le entiende muy bien. También puedes apuntarte a grupos de lectura para comentar lo leído cada semana.

9. Fotografía

Hoy en día quién no tiene una cámara, aunque sea compacta. ¿Y si haces que tus fotos se vean más bonitas? Puedes leer sobre composición, sólo con eso ya notarás diferencia. Y si ves que te gusta, puedes comprarte una réflex de segunda mano sencillita para empezar a jugar con obturación, diafragma, ISO y otras cosillas que irás aprendiendo.

10. Aprender instrumento musical

Seguro que hay alguno que te llama la atención o te hubiera gustado aprender. Siempre puedes apuntarte a algún curso cerca de ti, o buscar en el amplio mundo de youtube e internet. Aunque dependiendo de lo que quieras, puede que el instrumento sea muy difícil o no sea viable aprenderlo por tu cuenta (el violín es muy complicado y el piano…no te vas a comprar un piano con lo que cuesta y lo que ocupa sin saber si te va a gustar, ¿no?). Así que para esos casos lo mejor es buscar cursos o profesores particulares (si son estudiantes lo mismo no son tan caros, y a ti para empezar te vale igual).

11. El gigantesco mundo del Do it yourself (DIY o hazlo tú mismo)

Decorar botes, piedras, restaurar muebles…De esto hay millones de fotos en pinterest, gente que te explica cómo ha decorado un bote o cómo ha restaurado un mueble o le ha dado otra utilidad…la gente tiene muchísima imaginación, y ahora que existe internet, tú puedes hacerlo también.

12. Cocinar

De los mayores placeres de la vida… ¿Y si dedicas tiempo en hacer otro tipo de platos y a volver a disfrutar de la comida? Todos los días no apetece ser una chef, pero de vez en cuando darte un lujo… Ahora siguiendo una receta de las miles que hay por internet paso por paso, seguro que te saldrá bien.

Yo sigo a Frabisa, que se le nota la pasión por la cocina y cómo cuida cada detalle (hasta las fotos) y las recetas de isasaweis porque son sencillas y con ingredientes que todos tenemos por casa.

13. Repostería

Va de la mano de la cocina, pero este tiene más peligro porque luego hay que comérselo y engorda. Aunque es muy entretenido ponerte con las manos en la masa. Desayunar un bizcocho de vez en cuando, tampoco está mal.

14. Costura

Entra dentro del mundo hazlo tú mismo, pero podría formar su propio mundo porque abarca muchas cosas. Puedes hacer desde bolsos de trapillo (que es más fácil). Y si ya tienes mano con la costura o vas aprendiendo y llegas a un buen nivel, puedes llegar incluso a hacerte tu propia ropa.

15. Voluntariado

Se dice que nada hay más gratificante que ayudar. Seguro que cerca de donde vives, hay lugares donde poder hacer voluntariado, ya sea para recoger basura y ver tu ciudad, barrio o parques más limpios, o ayudar a personas en hospitales, cruz roja o yéndonos al extremo incluso irte a otro país. Pero si no quieres no hay necesidad de hacer las maletas, hay muchísimas asociaciones que estarían encantados de recibir ayuda. Ya sean niños, mayores, personas con discapacidad, o una causa concreta.

Lo ideal es no tener uno, sino varios. Además muchos son complementarios, por ejemplo el scrapbooking (que para quien no lo sepa son álbumes decorados a mano en vez de los típicos álbumes con los plásticos para meter fotos) puede mezclar fotografía (al ser un álbum fotos tiene que tener, pero si encima le metes unas fotos bien echas quedarán preciosos) y la creatividad y personalidad que le quieras poner. Si no se te da bien dibujar puedes recurrir a descargables, imprimibles o comprarlo directamente (por aliexpress aunque tarda lo suyo, encontrarás cosas más baratas que en las papelerías), y si te ha dado por el dibujo o la acuarela, puedes añadirlo a tu álbum para hacerlo más personalizado. Como ves estarías mezclando tres hobbies, fotografía, acuarela o dibujo y scrapbooking (o decorar álbumes en español, aunque ahora este término engloba más cosas). Puede ser una manera más bonita de guardar tus recuerdos o como regalo, y estarás llenando tu tiempo, te sentirás mejor, más realizada. Y aunque no se complementen, es mejor tener más de uno simplemente para tener más opciones. Imagínate que te gusta la fotografía, pero hace un día horrible y no apetece salir, o por lo menos no mucho, si tuvieras otro hobby como escribir, leer, pintar o cualquier cosa de interior, es más fácil recurrir a esas otras aficiones.

Creo sinceramente que tener una afición ayuda a subirte la autoestima porque ves tus progresos. Que estés haciendo algo por ti misma y se te de bien va a hacer que te sientas mejor.

Nota

Si algo no se te da bien y ves que no mejoras o no te gusta…con dejarlo y probar otro, ya lo tienes solucionado. Pero no dejes de intentar algo por miedo al fracaso. Piensa que es como cuando buscas las llaves (o lo que sea) vas mirando por distintos sitios hasta que das con ellas. Los sitios en los que miraste y no estaban, no los ves como fracasos ni te deprimes por haber mirado y no encontrarlas, sino que lo entiendes como parte de la búsqueda y ves necesario mirar en ese sitio. Porque si no hubieras mirado, no sabrías si están o no. Con las aficiones pasa lo mismo, tendrás que probar para ver si te gusta o no, de lo contrario nunca lo sabrás.

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Opinión Noches sin dormir: último invierno en Nueva York de Elvira Lindo

Opinión Noches sin dormir: último invierno en Nueva York de Elvira Lindo

Es una escritora que lleva en nuestras estanterías años. Quién no conoce a la autora de Manolito Gafotas, ese personaje tan entrañable con el que nos hemos reído tanto. Recuerdo esos años en los que ya se te considera mayor para leer libros de dibujos y tienes que dar el salto pero ver tanta letra junta sin un dibujo de por medio asustaba, y Elvira Lindo me enseñó que los libros de letras también eran divertidos de leer. Mi padre y mi madre también se partían con sus historias, e incluso a veces me leían para hacerme partícipe.

Luego la verdad es que le perdí la pista, se quedó en la escritora de Manolito, aunque cada vez que mi tía me pasaba un artículo suyo, me encantaba como estaba escrito. Pero nunca me dio por seguir investigando y ver si esta escritora tenía más libros a parte de esa saga. Yo misma le había encasquetado Manolito y de ahí no salía.

Pero viendo un blog de Londres donde hablaban de ese libro y de las similitudes que hay en lo que ella cuenta con lo que se siente al vivir en Londres, me animé y lo compré. Y la verdad es que es cierto, creo que es el libro que más identificada me ha hecho sentir. Me ha gustado aún más su forma de escribir en este libro que sus artículos, el cómo cuenta las cosas, de esa manera sencilla pero metiéndole poesía y vida a la situación o a los objetos.

He colocado a dos (chicas) en casa de Lorenzo, el científico, porque en mi apartamento sólo hay un sofá cama y está a punto de hundirse de tanta historia como ha soportado.
Noches sin dormir: Mi último invierno en Nueva York

Trata también temas muy humanos.

La anciana vivirá en parte, como todos los viejos, en su mundo de ayer y no tendrá prisa, más bien padecerá la prisa de este universo de agitación del que son expulsados los que no siguen el ritmo.
Noches sin dormir: Mi último invierno en Nueva York

Temas que te hace pensar.

Qué difícil es ser buena amiga pero cuanto más difícil es ser buena adversaria, no denigrar jamás al otro por mucho que te sientas ofendida. Tras una ofensa, cómo reparas una amistad. Qué difícil es encontrar personas que muestren sosiego en su profundo desacuerdo. Quiere una rodearse de buenos amigos pero, sobre todo, de buenos adversarios.
Noches sin dormir: Mi último invierno en Nueva York

Y decirme por favor una manera más bonita de describir esta situación:

…Y yo, por decir algo, porque vengo del país de Sancho Panza, porque es gracioso, bendito sea Dios, porque estoy hasta el culo de hacer como que no oigo, ni veo, ni huelo, ni siento ni padezco, le digo: «Tat’s life!». La negra suelta entonces una de esas risas de las negras entre sonoras y fatigadas y, mientras voy subiendo por las escaleras a mi clase de pilates, la escucho todavía reírse, feliz, imagino, por haber compartido una ordinariez que le haya hecho abandonar por un momento la rutina solitaria de chica de mostrador. Y avergonzada también, porque la he visto ruborizarse tras su piel oscura. Quién no lleva un niño dentro para reírse de vez en cuando de un pedo.
Noches sin dormir: Mi último invierno en Nueva York

Ya no sé si soy yo, pero ¿no os parece que hay cierta poesía o vida en esto? Es tratar el pedo como elemento que te saca de una rutina, que te devuelve la risa en tu vida monótona, en esa vida de plástico que a veces se percibe en este tipo de ciudades tan grandes y avanzadas…pero tanto es lo que han avanzado que han dejado atrás lo más importante: la vida.

Me ha parecido un libro muy bonito. No es una novela, no es una historia secuencial, es una especie de diario donde nos comparte sus pensamientos, a veces te hace reflexionar, la conocemos un poco mejor, y nos volvemos más fan de ella. De hecho, yo ya estoy leyendo otro libro de Elvira Lindo, y me pienso leer todos los que tenga, que tengo mucho que recuperar y mucho que me he perdido.

Si tú también quieres leer este libro, pulsa el siguiente enlace:

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Método que te servirá para ahorrar. Cómo evitar el efecto Diderot

Método que te servirá para ahorrar. Cómo evitar el efecto Diderot

El escritor francés Diderot

No sabía de este fenómeno hasta hace poco, y lo cierto es que yo peco mucho de esto. Pero vamos por partes, ¿qué es el efecto Diderot? Se llama así por un filósofo con ese mismo nombre que escribió varios ensayos, entre ellos está “Lamentos por vestir una bata vieja”. Y es que en este relato, al protagonista le regalan una bata nueva de color escarlata. Al principio le encanta y está muy contento. Pero pronto se da cuenta de que los muebles no hacen honor a la bata, y empieza a cambiar su vieja silla de paja por una butaca de piel, su escritorio viejo y desgastado por uno nuevo y caro…y así con todo hasta que se arruina. La fábula concluye diciendo “Era el amo de mi vieja bata” – dice Diderot- “pero soy el esclavo de la nueva. Cuidado con la contaminación de la riqueza repentina. El hombre pobre puede prescindir de las apariencias, pero el rico está siempre bajo presión.”

No es que me haya pasado esto exactamente, no soy mucho de intentar aparentar. Pero sí de comprar más cosas de las que debo cuando me da por empezar algo. Por ejemplo, el año pasado fui al camino de Santiago, y aunque me intenté controlar muchísimo y mirar cosas en rebajas para no gastarme demasiado, al final me compré una mochila pequeña, un pantalón, unas sandalias de montaña, los palos no porque nos los dejaron pero sino me los hubiera comprado… ¿Lo he vuelto a utilizar? No. Y así con todo, cuando empecé a correr fui a por unas zapatillas, pero claro una camiseta que transpire es más cómoda así que también, y unas mallas, que el pantalón de chandal que tengo ya está viejo. ¡Ah! Y un cronómetro… Lo dejé, volví a tener otro amago de correr (esa vez ya si que no me compré nada), y lo volví a dejar.

En fin, esta historia puede tener varias lecturas, bien lo que quiere decir el famoso Diderot con la rueda en la que te metes tú sólo por querer aparentar, o bien, en unos gastos que llevan a otros (a veces necesarios, pero otros muchos no). Por

El efecto Diderot, aparte de hacernos gastar dinero, nos hace acumular un sin fin de cosas.

ejemplo si te quieres comprar un móvil y te pones 200€ de presupuesto porque quieres que sea medianamente bueno. Si eres verdaderamente responsable, te comprarás uno que entre en ese presupuesto (aunque a lo mejor ya empiezas gastando algo más porque por 50€ más tienes otro mucho mejor). Pero ¿vas a tener un maravilloso móvil que te ha costado 200€ y no le vas a poner funda?¿Y un cristal templado para proteger la pantalla? Creo que la funda y el cristal, aunque no son necesarios para el funcionamiento del móvil, son compras inteligentes porque golpes se puede dar, y te puedes ahorrar mucho más de lo que vale arreglarlo con un pequeño gasto en protegerlo. Pero amigo, ya te pasaste. Incluso si respetaste en un principio el presupuesto, con esto ya lo has sobrepasado.

Y esto pasa con cualquier cosa, un viaje, una casa (ni te cuento la de gastos extra que puede tener), un vestido (seguro que le compraras un accesorio o zapatos a juego 😉 ) y un largo etcétera.

¿Entonces qué podemos hacer para evitar el efecto Diderot?

Lo primero, siendo conscientes ya es bastante porque puedes evitarlo, antes al no saberlo podías caer más fácilmente.

Lo segundo es tenerlo en cuenta a la hora de realizar las cuentas. Si son extras necesarios, cuenta con ellos antes de comprar de manera que entre todo en el presupuesto. Y si realmente no es necesario, no te lo compres. Si quieres empezar a correr y necesitas unas zapatillas, adelante. Pero sólo eso. Cualquier pantalón y camiseta cómodos que tengas por casa te vale. Y si ves que te gusta y te lo quieres tomar en serio puedes ir añadiendo cosas pero siempre con cuidado de no meterte en la espiral de gastos porque puede ser infinita. Te sorprenderías de la cantidad de cosas que se pueden comprar para cualquier actividad que quieras hacer. Antes de comprar siempre pregúntate si es realmente necesario, si le vas a dar un buen uso o es sólo un capricho.

Tampoco quiero desanimarte y que te quedes en casa sin hacer cosas nuevas o que te apetecen por miedo a gastar dinero. No es ese el objetivo, el objetivo es ser feliz y estar en tu casa amargado con tal de no gastar no te va a hacer feliz. Pero no llegar a final de mes tampoco te hará muy feliz que digamos. Entonces lo que debes hacer es encontrar un punto medio. Si eres como yo, muy de querer aprender cosas nuevas, el mundo de la segunda mano te abre una oportunidad de probar aquello que quieres sin necesidad de hacer una inversión tan grande. Además de si lo pruebas y no te gusta, volverlo a vender y recuperar algo de la inversión (pero nunca se recupera por entero. Así que si no es algo que verdaderamente quieras, no comprar es la mejor manera de ahorrar). O en algunos casos puedes incluso alquilar. Si quieres esquiar por ejemplo, puedes alquilar todo el equipo, no caigas en el error de comprarte todo porque lo mismo esquías una vez al año y eso si eres muy asiduo…¿te merece la pena? O si te han invitado a una boda y eres de las que quiere ir de estreno, puedes alquilar el vestido y los accesorios. Ahorras dinero, llevas tu vestido nuevo y todo a juego y luego no te ocupa espacio en el armario.

Como ves hay un mundo entre el todo o nada, se trata de encontrar un punto en el medio que te permita sentirte cómodo económicamente. 😉

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¿Cómo responder ante personas tóxicas?

¿Cómo responder ante personas tóxicas?

Hace poco una persona cercana tuvo un problemilla con una compañera de trabajo, y lo que le dije parece que ayudó. Así que lo comparto con vosotros por si acaso alguien más se encuentra en este tipo de situaciones y le sirve de algo.

Existen personas que parece que van por el mundo buscando el mal ajeno, y regocijándose de ello. Es inevitable encontrarse este tipo de personas antes o después, y no siempre es posible evitarlas. Por ejemplo si una de esas personas está en tu trabajo, ¿qué haces? ¿dejas el trabajo? ¿quién te dice que en el nuevo trabajo no haya otra persona así?

Por eso lo mejor es encontrar una solución, encarar al problema de la mejor manera posible. Podríamos contestarle de mala manera a dicha persona pero eso sólo haría empeorar las cosas porque se crearía un mal ambiente, y ya cualquier cosa por pequeña que sea se convertiría en un problema mayor. No podemos cambiar a la otra persona, pero sí podemos cambiar nuestra manera de reaccionar.

Y es que si lo pensáis bien, son ese tipo de personas los que tienen más que perder. Imagínate lo amargada/o que tiene que estar para que vaya buscando el molestar a otra persona. Está claro que necesita sentirse superior, probablemente es la única manera de sentirse un poco mejor. Imagina la vida tan vacía que tiene que tener para que el momento de molestar sea la mejor parte del día…creo que es bastante castigo. Hablando claro, tiene que tener una mierda de vida para que lo mejor que puede dar de sí mismo/a sea joder a otros. ¿No os parece suficiente castigo?

A mi cuando me vienen personas de este estilo lo único que siento es pena. Y si me intentan hacer daño o molestar lo más mínimo, sólo puedo mirarle con una medio sonrisa y pensar “no me puedes hacer daño, porque ni si quiera me alcanzas”. Así que lo que me diga o haga pasa desapercibido para mi, y llega un momento que se cansan de lanzar balones al aire sin que golpeen a nadie. Lo único que tienes que hacer es esquivarlos, la manera de tomarte las cosas puede cambiar muchísimo este tipo de situaciones.

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De la nostalgia

De la nostalgia

¿Quién no ha soñado alguna vez con vivir en alguna época pasada? La Francia de los artistas parisinos, La generación del 27, la Atenas de los grandes pensadores, el medievo o alguna otra fantasía.

Es normal que a veces enfoquemos nuestros pensamientos en sucesos anteriores, sobre todo cuando se es libre pensante, o se tienen aptitudes artísticas. Además, hay que tener muy en cuenta toda la información que se transmite a través del cine, donde nos presentan un pasado con hermosas historias de amor, paisajes preciosistas revestidos de personajes encantadores, o en ciertas ocasiones, algún que otro héroe que te hace emanar ese deseo de estar en una situación pareja a la que se nos muestra.

Pero las películas son sólo eso, un subconjunto de imágenes con una propuesta por parte de gente creativa. Si nos fuéramos a quien hace un cine más peculiar, más alejado de lo comercial, y que han tocado temas pasados, veríamos otro tipo de enfoque, posiblemente más cercanos a la realidad, puesto que las hazañas que se presentan en los ejemplos anteriores poco tienen que ver con la vida cotidiana de cualquier antepasado. Y si nos fijáramos más en cómo podría ser esa cotidianeidad es cuando podríamos acertar a valorar lo que somos actualmente y lo que podemos ser.

Tenemos a nuestro alcance múltiples opciones, y cada uno posee en cierta medida la libertad para poder hacer uso de ellas.

¿Una vida pasada?, ¿Cuál?, ¿Tal vez la de un esclavo que imploraba no ser fustigado cada día, o la de cualquier mujer que no representaba absolutamente nada y que en el mejor de los casos su único sino era casarse y tener hijos, algún contagiado por la peste o la tuberculosis quizás? Y no habría que ser tan drásticos. Como representó el director húngaro Bèla Tarr en su película “El caballo de Turín”, donde el día a día era comer una patata cocida, arar el campo, y volver a comer una patata cocida.

En lugar de centrarnos en momentos ancestrales, sería conveniente mirar nuestro aquí y ahora, y saber disfrutar de ello. Tenemos un sin fin de posibilidades, aficiones, y campos abiertos a descubrir todo lo que uno se proponga. Lo importante, saber disfrutar de ello.

Y podríamos pensar, ya, pero es que a mi no se me da bien la fotografía, pintar, o practicar un deporte, y no tengo el dinero suficiente para viajar u otro tipo de lujos. Nadie habló de que la felicidad estuviera en el consumismo. De hecho, apostaría por todo lo contrario. Pocas cosas aportan más que una buena conversación, y es completamente gratis. Quizás lo que habría que preocuparse es de saber tener esas conversaciones y codearse con quién tenga aptitudes para resultar un buen conversador.

Y qué me dices del mero hecho de contemplar. Considero que hay pocas personas que no se queden admirando un paisaje descomunal. Pues bien, intentemos encontrar eso en cualquier momento, en cualquier espacio. Los juegos que nos proporciona la luz, los colores, los olores o una brisa. Hay tantas cosas dignas de ser admiradas y apreciadas, que si nos detuviéramos unos instantes a sentir, contemplar, descubriríamos un raudales de emociones que podemos llegar a sentir.

Pon un poco el freno a tu vida diaria. No te quedes en tu forma de comer una patata cocida, arar el campo y volver a comer una patata. Descubre todo lo que hay en ti, en tu alrededor, en los demás, y disfruta de cada momento.

No hay momento más bello que el que estás viviendo ahora, si sabes cómo vivirlo.

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¿Qué futuro les espera?

¿Qué futuro les espera?

Tenemos que hablar menos y comunicarnos más

Esta frase me la dijo mi tía una vez y qué razón tiene en sus palabras. Cuántas veces no ha habido malentendidos porque uno pensaba que le otro pensaba porque había comentado una vez… Nos cuesta mucho hablar de nuestros sentimientos o hablar claro de un tema, preferimos no decir nada o darle vueltas sin llegar a nada concreto.

Pero no fue hasta que leí un artículo que me di cuenta de la gravedad de esto. En el artículo comentaban que lo “nuevo” en las relaciones más jóvenes era que en vez de cortar desaparecían, creo que lo llamaban “ghosting”. ¿Tanto nos cuesta hablar que preferimos desaparecer sin tener en cuenta que esto puede hacer más daño que te dejen directamente?

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Cómo cumplir los propósitos de año nuevo

Cómo cumplir los propósitos de año nuevo

Después de la cena que has disfrutado solo o acompañado, te sientas en el sofá esperando el momento de las uvas y te pones a pensar en lo bueno y malo de este año, en qué te deparará el siguiente, si podrás conseguir por fin aquello que quieres…

¡Ay que ver que tontos somos a veces! Parece que tenemos que esperar a cambiar de año para proponernos ser mejores, cuando lo podríamos hacer perfectamente un 10 de Mayo, por ejemplo. Pero no, nosotros somos de cumplir ciclos. Preferimos desenvolver este nuevo año, sentarnos junto a él como te sientas junto a un amigo, o como un niño se sienta en las rodillas de papá Noel y decirle:

Me gustaría…

…adelgazar

…leer más

…hacer ejercicio

…cambiar de trabajo Seguir leyendo →

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Sor Juana Inés de la Cruz

Sor Juana Inés de la Cruz

Filósofa, ensayista, pensadora, escritora….y monja. Su verdadero nombre es Juana Inés de Asbaje y Ramírez de Santillana, pero luego se la conocería por un nombre mucho más fácil de recordar, Juana Inés de la Cruz. Con la fecha de nacimiento los historiadores no se ponen de acuerdo, pero creo que es lo menos importante. Parece que la fecha más “fiable” es el 12 de noviembre de 1648 y falleció a causa de la peste el 17 de abril de 1695. Nació en lo que llamaban “Nueva España”, hoy conocida como Sudamérica, más concretamente en San Miguel Nepantl.

Con la descripción que he dado al principio de ella ya es absoluta merecedora de ocupar un espacio en el blog, pero es que además fue una defensora de que la mujer también tenía derecho al conocimiento. Algunos, los más envidiosos a mi parecer, dicen que fue su puro egoísmo y no el feminismo lo que le llevaba a defender esto. En fin, que según ellos a Juana Inés le daba igual que las mujeres estudiaran o no, sino lo que quería es defender su derecho propio. Aunque así fuera, me parece totalmente admirable que una mujer en el 1600 defendiera su derecho al conocimiento, pero es que aún conservamos poemas que ella escribió y entre ellos está este:

Hombres necios que acusáis 
a la mujer sin razón,
sin ver que sois la ocasión
de lo mismo que culpáis: Seguir leyendo →

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Cuento de Navidad

Cuento de Navidad

Nerea escuchó un ruido en la cocina, estaba muy entusiasmada porque era su primer día de vacaciones y quería aprovechar los días al máximo. Encima la profesora había sido buena y no había mandado muchos deberes, sólo una redacción bajo la pregunta “¿Qué es para ti la navidad?”, que a Nerea le parecía facilísimo contestar, así que eso significaba un montón de días libres para jugar y divertirse. Cuando bajó, encontró a su madre con los pelos enmarañados, la legaña en el ojo y ojeras gigantes.

– ¿Ya estás despierta mamá? ¡Qué bien! ¿Cuándo nos vamos a ver el cortilandia?

– Tengo mucho que hacer, vuelve a la cama que es muy pronto.

– Pero no tengo sueño.

– ¿Quieres desayunar?

– No tengo hambre.

– Pues vete a la habitación a hacer lo que sea, mamá está ocupada.

– ¿Y qué haces?

– Cocinar

– ¿Vamos a comer todo eso?–preguntó la niña con los ojos como platos.

– No, es para hoy, mañana y pasado. Así mañana puedo dedicarme por entero a cocinar la cena de nochebuena sin preocuparme por más comidas.

Esto a Nerea no le gustó mucho, no veía mucho tiempo libre para jugar con tan apretada agenda.

– ¿Y cuándo podremos salir a dar una vuelta?

– Cuando termine.

– ¿Es como los deberes de clase? ¿que hasta que no los termino no puedo salir?

– Exactamente.

Nerea se fue algo triste a su habitación. No sabía que su madre tenía una seño que le mandara deberes. Ya podían ponerse de acuerdo todas las profesoras del mundo, para mandar o no mandar deberes a todos por igual. Pero había aprendido algo nuevo que poner en su redacción, la Navidad era una época para jugar y también para cocinar mucho.

Cuando se levantó su padre, volvió a crecer la esperanza de que la llevara a cortilandia, y esta vez si se cumplió. Aunque le apenaba ver cómo su madre se quedaba en casa haciendo los deberes.

Una vez allí comprendió que no era la única que quería ver el cortilandia. Estaba lleno de gente, tanta que se llevó un montón de empujones y pisotones. Tenía miedo de perderse ante ese río de gente, así que se agarró del brazo de su padre como si fuera una roca, y no asomó la cabeza hasta que el padre le anunció que ya habían llegado.

Ella tenía una fé ciega en su padre, y si él decía que estaban allí, es que estaban allí. Pero ella no veía más que cabezas por todos lados. Por suerte, su padre la cogió en brazos y pudo ver algo mejor. Pero con tanta gente, había perdido mucho encanto aquel momento.

Cuando terminó, su padre le dijo que tenían que ir a comprar, que necesitaban más comida para mañana. A Nerea le dolía la tripa sólo de pensar en la cantidad de comida que había visto esa misma mañana en la cocina, como para encima añadirle más. “La gente tiene mucha hambre en Navidad” pensaba sin salir de su asombro.

A parte de la comida, compraron unos juguetes. Porque Papá Noel tenía mucho trabajo y les había pedido ayuda. Pensó que si Papá Noel tenía que comprar tantos regalos como comida estaba preparando su madre, necesitaba toda la ayuda del mundo. Así que no le importó ayudar, aunque ya le dolían las piernas de tanto andar.

Su padre, Pedro, tenía aspecto preocupado cuando tuvo que pagar y habló con la cajera algo de una cuesta de Enero.

– ¡No sabía que eras Alpinista!–saltó de alegría la niña cuando habían llegado al coche.– Yo también quiero subir contigo la cuesta.

– Jajajaja ¿qué cuesta hija?

– Una que hay en Enero, se lo has dicho a la cajera antes.

– Jajajajajajaja No cariño, eso es que ahora en Navidad hay muchos gastos, y eso va a hacer que Enero nos sea más difícil.

– Normal…como os entra tanta hambre.

El padre no podía parar de reír, pero ella estaba realmente preocupada por esas hambres que tanto tiempo y dinero se llevaban. Menos mal que era una vez al año…aunque quién sabe si se podía convertir en una enfermedad y poco a poco se volvían glotones. En el cole le habían dicho que en EE.UU la gente estaba muy gorda y con muchos problemas de salud, y que si no comíamos más verduras acabaríamos igual. Pero a lo mejor era porque allí siempre era Navidad. De repente aquel ejercicio que la profesora le había mandado se le empezaba a volver difícil…ya sabía ella que era demasiado bonito para ser verdad.

Cuando llegaron, su madre seguía cocinando, y su padre se puso manos a la obra también. Ella pensaba en las veces que sus padres le habían ayudado con los deberes, así que al ver que tenían tanta tarea decidió ayudar también, ya que así terminarían antes y podrían jugar. Esto de la Navidad le parecía muy cansado.

Al día siguiente sus padres estaban de mal humor. Porque venía no sé qué tío que les caía mal. Eso ya si que no tenía ni pies ni cabeza, porque si te entra hambre no lo puedes evitar, pero invitar a gente que no te cae bien a tu casa, era más que evitable. Ella nunca invitaba a los que le caían mal, sólo a sus amigos. “A lo mejor es que la Navidad tiene un efecto en los mayores que los deja tontos y no piensan las cosas” pensó intentando buscar una explicación a todo ese sinsentido.

Por supuesto ese día nada de salir, porque estuvieron todo el día limpiando, cocinando, y vistiéndose como en los días de fiesta. Aunque Nerea no veía motivo de celebración ninguno en tener que trabajar tanto y encima tener a gente que no son tus amigos en casa. Pero lo que terminó por desconcertarla es que cuando vinieron todos, incluidos ese tío, sus padres estuvieron la mar de sonrientes. Era como si no se acordaran de todo lo que habían tenido que trabajar y comprar.

Ante todo ese escenario, Nerea no podía estar más alucinada así que decidió hacer un buen reporte en el ejercicio que le mandó la profesora.

La Navidad es una enfermedad que hace que los mayores tengan mucha hambre, por lo que tienen que cocinar todo el día y se gastan mucho dinero. Así que no te deja ni un rato de tiempo libre para jugar, ya que todo se reduce en comprar, cocinar y limpiar. Y lo peor de todo, la enfermedad afecta al cerebro haciéndote creer que tienes que hacer cosas aunque no quieras, como es invitar a alguien que no te gusta a tu casa. Me gustan más los días normales, con comida normal que no hace que mis padres tengan manchas oscuras debajo de los ojos y les deja un montón de tiempo para jugar conmigo, aunque en esos días no tenga regalos. Porque si no tengo tiempo para disfrutarlos, ¿para qué los quiero? Además mi padre me dijo que tiene que subir una cuesta en Enero sin ser alpinista ni nada por culpa de gastarse tanto dinero. Realmente no merece la pena. Ojalá encuentren cura para la Navidad antes de que sea demasiado tarde.

 

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